12 nov. 2008

LA ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL CAMINO DE SANTIAGO ASEGURA QUE ESTÁ DISPUESTA A LLEVAR EL CASO A LA UNESCO

Asediado por las naves industriales. Así temen que se quede el Camino de Santiago en su trazado portugués a lo largo de su paso por la provincia de Pontevedra. En la actualidad, los caminantes tienen que sortear las naves de As Gándaras, en O Porriño. Si el polígono de Arrufana, entre los municipios de Mos y Redondela, se lleva a cabo tal cual está proyectado, los peregrinos tendrán que soportar su trayecto pegados de nuevo a las fábricas. Durante más de kilómetro y medio, ruta jacobea y polígono discurren a escasos 30 metros, una distancia que tampoco se multiplica en exceso en el resto del trazado en el área de Chan das Pipas.

Esta cercanía ha sido el objeto de la denuncia de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, que han puesto ya en conocimiento de la Consellería de Patrimonio la afectación que podría crear a la ruta. «Por el paisaje, el respeto a medio ambiente y a las miles de personas que realizan este recorrido, no se puede dar el visto bueno a este proyecto tal y como está», apunta el presidente de la agrupación, José Antonio de la Riera.

El trazado de peregrinación discurre a escasos 30 metros del futuro parque durante 1,5 kilómetros

Por todo ello desde la agrupación solicitan que el proyecto del parque sea modificado para retirarlo en un mínimo de 500 metros de la ruta. «Aunque la ley de la década de los 90 cita en 30 metros el mínimo de distancia con las construcciones, lo cierto es que no es lo mismo una vivienda que un polígono como este, de industria pesada», recuerda de la Riera.

Mámoas y camino romano

El proyecto todavía no ha llegado a la Consellería de Patrimonio, por lo que la agrupación se muestra esperanzada. Pese a todo, no dudan en recordar que están dispuestos a denunciar el caso a todos los museos, agrupaciones culturales y los miles de defensores de la ruta que están repartidos por el mundo. Incluso aseguran que podrían llegar a la Unesco, como ya hicieron en el pasado, pese a que el trazado portugués no tiene ningún reconocimiento. Esa otra lucha, la de que consiga alguna declaración, es el otro reto que manejan desde la agrupación, objetivo que podría verse empañado con el polígono, según apuntan.

Junto la actual ruta jacobea, el proyecto afecta también al antiguo trazado, el denominado histórico, y que data de la época medieval. Además, por la zona y en paralelo hay indicios también de que discurre la vía romana XIX, aunque no hay ninguna cata arqueológica realizada en la zona que pusiera al descubierto su recorrido.

Del patrimonio de esa época destaca también el miliario que se encuentra en el camino. El único de toda Galicia que conserva su ubicación original y que permanece impasible desde haces siglos en el límite entre Mos y Redondela, pese a las intenciones de trasladarlo a un museo de Pontevedra. «Miña nai e outras mulleres preñadas acudieron a protestar alí para evitar que o levasen, que xa o intentaron tres veces e nunca o conseguiron. De feito, se contaba que antigamente a xente pegaba a orella ao miliario e se podía escoitar o mar», recuerda una señora mayor con memoria prodigiosa que pasea por la zona. No es lo único de lo que pueden presumir en este área, según la asociación existen en el interior de los terrenos que ocupará el futuro parque cuatro mámoas por cuyo futuro temen.

A lo largo de todo el trayecto señalizado con flechas amarillas, los vecinos de la zona de Chan das Pipas han aprovechado para expresar su rechazo al proyecto con pintadas en la carretera y carteles pidiendo que se paralice el proyecto.

La Voz de Galicia
L.Míguez 12/11/2008

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